Para mí no hay nada más placentero que escribir una carta, coleccionar frases escritas de mi puño y letra, atesorar mis fotos queridas en un álbum que pueda acariciar de vez en cuando; dibujar con lápices o tener como amigo a un diario personal que hace ya mucho tiempo me acompaña.
Por eso, para todos los que como yo, aman la textura y el olor de los papeles y para los que aún tienen la costumbre de la palabra manuscrita, les dedico esta colección:
Tallos de papel que abundaban en las riberas del Nilo en el antiguo Egipto; pieles de cabra o de carnero curtidas llamadas pergaminos en la Edad Media; residuos de la seda, la paja del arroz y del cáñamo con los que los chinos fabricaban el papel...
La historia del papel se remonta a los comienzos de la humanidad y va de la mano con la necesidad de expresarse que tuvo el hombre desde la noche de los tiempos...
Y aunque ahora, en la era de la Informática, twiteamos, nos mandamos mensajes por mail y nos comunicamos por celulares, sigo pensando que nada puede reeemplazar el deleite de leer y escribir sobre papel, acariciarlo, cortar, plegar y crear mundos infinitos con él...